Millones de dólares y miles de científicos se han dedicado por mucho tiempo a predecir dónde y cuándo ocurrirá el próximo gran terremoto. Sin embargo, no es lo mismo predecir sismos que, por ejemplo, el pronóstico del tiempo el cual se ha perfeccionado muchísimo gracias al uso de mejores satélites y modelos matemáticos más avanzados. Así pues, todo el dinero y el tiempo invertido en la predicción de los sismos siempre ha estado llena de innumerables fracasos.

Para ponerte en contexto sobre algunos de los fracasos a los cuales nos referimos, basta con recordar los terremotos más destructivos del mundo. El de China 2008, Haití en 2010 y Japón en 2011, sucedieron en zonas que los mapas de riesgo sísmico consideraban como relativamente seguras. Y el último gran terremoto (Los Ángeles 1994) se produjo en una falla que no aparecía en los mapas sísmicos.

Un gran terremoto sí sucederá, pero se podrán dar alertas más precisas

Gracias a la ayuda de la inteligencia artificial, muchos científicos afirman que los cambios en la forma en que pueden analizar grandes cantidades de datos sísmicos, les ayudará a entender de una manera más detallada los sismos. Anticipar su comportamiento y generar las alertas rápidamente, mucho más si se trata del gran terremoto del cual se está especulando bastante.

Paul Johnson, profesor en los Alamos National Laboratory, y uno de los científicos que encabeza la investigación, comenta:

“Estoy verdaderamente esperanzado por primera vez en mi carrera, de que lograremos avances sobre este problema”.

Por otra parte, un estudio dirigido por Katherine M. Scharer, una geóloga del Servicio Geológico de Estados Unidos. Estima que el intervalo promedio entre los grandes terremotos ha ocurrido cada 135 años más o menos.

Por lo anterior, y teniendo en cuenta que el último gran terremoto en la falla de San Andrés al sur de California ocurrió en 1857, estima que el próximo está por suceder. Sin embargo, no es una predicción muy acertada, ya que este podría pasar mañana o dentro de un siglo.

Pero, la investigación sísmica relacionada con la inteligencia artificial está apoyada en redes neuronales, siendo esta la misma tecnología que ha intervenido en el progreso de los asistentes digitales y los vehículos autónomos. Muy similar a la red de neuronas en el cerebro humano, la red neuronal es un sistema matemático complejo, capaz de aprender tareas por sí mismo.

Nuevas perspectivas en los análisis

Dicho lo anterior, cuando estudian a los terremotos con la ayuda de la inteligencia artificial, la computadora busca patrones en montañas de datos, y no se depende de los ojos cansados de un científico. Y es que, con la ayuda de las redes neuronales y técnicas de IA, esperan obtener nuevas perspectivas de todos los datos analizados.

La idea entonces es usar todas estas técnicas para elaborar sistemas que puedan anticipar con mayor precisión un gran terremoto. Además, saber dónde será el epicentro y hacia dónde se extenderán las ondas sísmicas.

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