Astrónomos intentan develar las misteriosas ondas de radio recibidas por el telescopio Canadian Hydrogen Intensity Mapping Experiment (CHIME), puesto en marcha el año pasado en el Observatorio Astrofísico Dominion, en la Columbia Británica de Canadá.

Hasta los momentos, se sabe que las ondas de radio, llamadas FRB, provienen de una galaxia muy lejana, desconociéndose hasta los momentos la fuente exacta de su origen, así como su naturaleza.

FRB

Conocidas como explosiones rápidas en radio (FRB por las siglas en inglés de Fast Radio Burst), estas señales atraviesan el espacio con una inmensa potencia. Los más visionarios especulan incluso que podrían tratarse de señales provenientes de una civilización desconocida.

El investigador Duncan Lorimer, en conjunto con David Narkevic fueron los primeros que encontraron estas ráfagas de radio en 2007: por eso algunas veces se refieren a ellas como ráfagas Lorimer.

Lo cierto hasta ahora es que las FRB duran apenas unos pocos milisegundos y pueden detectarse en radio. Una buena parte de ellas fueron detectadas por el radiotelescopio Parkes, y más recientemente las de CHIME, con una frecuencia de 580 MHz. De las FRB que se han detectado, unas 60 son únicas y dos se repiten.

Una de las peculiaridades que más llama la atención de los investigadores en las FRB que se repiten es que la señal permitió acercarse con bastante exactitud al sitio de donde provienen: un objeto celeste situado bastante alejado de los límites exteriores de la Vía Láctea.

Otro dato es que, según la investigadora argentina del CONICET, Florencia Viyero, las primeras ráfagas detectadas habían sido captadas en una frecuencia diferente, mientras que las percibidas por CHIME fueron las más bajas que se hayan registrado hasta los momentos, lo que amplía el rango de frecuencias de las FRB y de hecho, abre un abanico de posibilidades a los investigadores.

CHIME

El telescopio CHIME está ubicado en el valle de Okanagan, en la Columbia Británica. Posee cuatro antenas semicilíndricas de unos cien metros de largo. Desde que fue puesto en funcionamiento el año pasado, ha explorado el cielo de hemisferio norte constantemente.

Asimismo, el aparato fue capaz de detectar 13 del total de las 60 FRB que se llevan registradas y los resultados fueron publicados por la revista Nature. Por esto, al parecer de la astrofísica de la Universidad de British Columbia, Ingrid Stairs, “saber que hay otro evento sonoro sugiere que podría haber más por ahí”.

Orígenes de las FRB

Hasta ahora, el origen de estas extrañas ondas son especulaciones. Algunos científicos apuestan que provienen de dos estrellas de neutrones que se fusionan. Otros creen que las FRB pueden venir de una estrella de neutrones con un intenso campo magnético que gira muy rápidamente. Sin embargo, no falta quien dice que las señales podrían provenir de alguna forma de vida extraterrestre.

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