Empecemos por interiorizar una pregunta, respóndetela con toda la sinceridad del mundo: ¿cuándo fue la última vez que comenzaste a leer un texto, desde el principio hasta el fin, sin cansarte, sin distraerte con cosas banales, sin interrumpir tu lectura y sin la necesidad urgente de pasar a otra actividad?

La pregunta anterior, por simple que parezca, es bien reveladora ya que deja al descubierto las tendencias contemporáneas más preocupantes: el internet y las nuevas tecnologías están creando una nueva forma de analfabetismo.

Es decir, la gente sabe leer, pero difícilmente mantienen la atención en la lectura. Es por esto por lo que, no comprenden ni retienen las ideas y mucho menos logran sentir la emoción propia de la obra literaria en cuestión.

Y es que ese verbo, leer, ha sufrido a lo largo del tiempo una transformación evidente. Pues mucho antes de que llegara a nuestras vidas la inmediatez del internet, esta práctica era llevada a cabo en silencio y generalmente en soledad, pero ¿hoy? Pues hoy la situación es muy diferente.

El silencio ha sido sustituido por un ruido constante, no estamos hablando del ruido de las sirenas que pasan por las calles ni de la música a todo volumen ¡no!, ese ruido se llama: distracción. Y ¿la soledad? Es preciso decir que, ha sido reemplazada por una presencia particular: las redes sociales, especialistas en interrumpir cada momento de nuestro día a día.

Leer profundamente es cosa del pasado ¿Qué está pasando?

Como muestra de esta inevitable realidad, en la actualidad, son muchos los profesores de la educación escolar que han manifestado su preocupación. Los jóvenes no logran mantener su atención en una tarea, ya que viven inmersos en otras realidades: las que aportan las nuevas tecnologías y las redes sociales.

Por ejemplo, el periódico The Guardian, comparte la experiencia de Mark Edmunson, profesor de literatura inglesa:

“Los estudiantes evaden obras emblemáticas de los siglos XIX y XX, debido a que no tienen la paciencia para leer profundamente. Existe una ‘impaciencia cognitiva’ que se interpone entre la mente del estudiante y la recepción de la obra literaria”.

Por su parte, Ziming Liu, de la Universidad Estatal de San José (California), realizó un estudio sobre una práctica conocida como skimmimg (hojear), el resultado fue:

«Los estudiantes de ahora son expertos en ‘hojear’ los textos. esto, con el único objetivo de buscar términos que consideran relevantes para pasar prontamente a otra actividad».

Lo más preocupante es, entonces, que en una época conocida como la era de la información, las nuevas generaciones solo prefieran vivir sin darle el poder que se merece esa acción, ¡leer!, que finalmente es lo que permite adquirir nuevos conocimientos.

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